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Región en Blanco y Negro

¿Para qué sembrar árboles en una finca?

Sembrar árboles en una finca

Sembrar árboles en una finca

Un famoso proverbio chino que a menudo se utiliza en la literatura de ayuda psicológica para convencer a las personas de que nunca es demasiado tarde para comenzar algo, dice lo siguiente:

“El mejor momento para sembrar un árbol fue hace 20 años; el segundo mejor momento es ahora”.

Personalmente creo que este proverbio tiene incluso mayor validez en su sentido literal, y no solamente en el jardín de nuestras casas sino también en nuestras fincas. En caso de que a usted o a sus antepasados no se les haya ocurrido hasta el momento invertir en árboles, es mejor que comiencen a pensar en ello ya. Dado que el crecimiento de los árboles toma mucho tiempo, sus beneficios se manifiestan en distintos horizontes de tiempo comparados con los de los ciclos agropecuarios.

Muchos sistemas agropecuarios, especialmente la ganadería extensiva que se practica tradicionalmente a lo largo y ancho de amplias áreas del Cono Sur, pueden combinarse con la producción de árboles en las mismas superficies. La mezcla de la actividad forestal (silvicultura) con la cría de ganado en manada (pastoralismo) se conoce como “producción silvopastoral”.

He aquí cinco razones para invertir en sistemas de producción silvopastorales, si no hace 20 años, entonces hoy:

  1. Mayores ganancias: Las sinergias entre ganado y árboles implican que un sistema combinado puede producir mayores ingresos que cada uno por su cuenta. Además, la comodidad de las vacas se traduce en leche y carne de mejor calidad.
  2. Lucha contra el cambio climático: Cuando se plantan en terrenos de pastizales degradados, los árboles capturan y almacenan cantidades significativas de dióxido de carbono. Por ejemplo, un proyecto silvopastoral en Colombia ha aumentado la retención de carbono en cerca de ocho toneladas de dióxido de carbono por hectárea. Los sistemas silvopastorales también pueden beneficiar a las cuencas y a la biodiversidad.
  3. Acceso a financiamiento: A las empresas de silvicultura se les dificulta que les concedan préstamos para invertir en plantaciones forestales debido al perfil de su flujo de caja. Los árboles se cosechan cuando están maduros, lo cual significa que todas las ganancias de las plantaciones se producirán al final, como mínimo siete años después de la siembra. Este es un riesgo que no atrae a los banqueros. El agregar ganado al sistema permite generar ganancias cada año. Ese flujo de caja permite a los hacendados conseguir financiamiento y comenzar a pagar su préstamo mientras esperan a que los árboles maduren.
  4. Ganar más con menos: La siembra de dos cultivos permite que los empresarios rurales produzcan más en la misma cantidad de tierra. Dado el reto que existe de alimentar 9.000 millones de personas para el año 2050, este es un beneficio significativo.
  5. Adaptarse a las condiciones locales: Los sistemas silvopastorales se pueden modificar para acoplarse a las necesidades de los productores rurales ya sea centrándose principalmente en el crecimiento de la silvicultura o bien en la productividad ganadera. En Paraguay existen haciendas donde se hace énfasis en la producción maderera y por lo tanto la densidad de las plantaciones de árboles es elevada. En cambio en Brasil los productores lácteos optimizan en función de la producción lechera. Es así como plantan árboles a densidades inferiores para que los pastizales reciban más luz solar, al tiempo que proporcionan sombra para el ganado.

Los interesados en saber más sobre los beneficios económicos, ambientales y sociales del silvopastoralismo en Paraguay y en otros países, y si se trata de una buena inversión para sus fincas, están invitados a la Representación del BID en Asunción, Paraguay el 13 de mayo.

Allí los expertos presentarán los resultados de un estudio realizado en fincas en el cual se analiza la factibilidad económica de sistemas silvopastorales bajo distintos escenarios de producción, así como sus beneficios ambientales y en términos de generación de empleo.

Para más detalles, favor enviar un correo electrónico a Sandra Benítez Pereira.

Si te interesa el Capital Natural y la Biodiversidad, síguenos en Twitter @BIDEcosistemas


Esta columna fue originalmente publicada en el blog Capital Natural del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

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