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Manuel Bermejo
Noticias

¿Es sostenible el modelo Rey Sol?

Estimadas familias empresarias,

Siendo honestos, un formato que ha funcionado como modelo de gobernanza en el ecosistema familia/empresa, y muy bien por cierto, es el que suelo denominar, con todo respeto, “Rey Sol”. Me refiero a todas esas compañías que han contado en su fundación, o en algún momento de su historia, con el hiperliderazgo de personas de excepcionales cualidades: inteligencia, capacidad de negocio, visión para los negocios o carismático liderazgo. Estos líderes han hecho crecer o consolidad grande proyectos. Admirables.

En muchos de estos casos, y con buena parte de lógica puesto que era su mejor activo,  hasta el “Rey Sol” denominó a la compañía con su mismo nombre. Insisto, ejerciendo un hiperliderazgo al alcance de unas inmensas e inusuales capacidades físicas y mentales. En muchísimos casos, insisto, el modelo, funcionó. Y funcionó muy bien.  Es el origen de grandes obras empresariales.

El “Rey Sol” lideró una familia que se mantuvo unida y, a priori, cohesionada. Creó un negocio de la nada que hizo crecer en ventas y rentabilidad. Casi da vértigo hacerlo. Pero lo haré ¿Alguna objeción? Sí, se me ocurren al menos un par de ellas.

Primera. Este patrón tiene un gran problema: no es automáticamente “clonable”. No es fácil que una persona excepcional tenga hijos tan excepcionales. Por tanto muchas veces el modelo se agota en el fundador si es que no se han ido construyendo nuevos equipos y liderazgos. Lo cual es especialmente grave en empresas familiares que hacen de la continuidad su razón de ser.

Segunda objeción. Siendo francos, muchas de las actuaciones del “Rey Sol” en casa o en el despacho, hoy serían difícilmente tolerables por parejas y/o hijos y/o colaboradores. Eran otros tiempos. Creo que se me entiende.  De hecho, muchas experiencias demuestran que en vida del “Rey Sol” hay paz. Una paz aparente. Pero en cuanto este desaparece por efecto de la ley natural afloran conflictos larvados casi de por vida. Cuando se manifiestan, lo hacen cual bombas atómicas. Con los efectos nocivos fácilmente reconocibles. En esos casos las dolorosas rupturas son inevitables.

Al igual que pasa con la relaciones en la empresa, las relaciones en familia demandan nuevos estilos de liderazgos. Seguramente más participativos. Que fomenten más un clima de comunicación abierta y transparente.  Que se hable de las cosas. Aunque a priori pueda resultar doloroso. Pero que no quede pus en la herida, pues se infecta. Grave pronóstico.

En otro orden: Convencer más que imponer. Modelos donde los líderes sean fuente de motivación e inspiración. Construyan equipos convirtiéndose en líder de líderes.

El contexto, familiar y empresarial, hoy es particularmente complejo. Las familias crecen, son más diversas, con personas de muy diferentes cosmovisiones, evolucionan hasta el punto que acaban por abandonar el clásico modelo mononuclear biparental. Qué decir del entorno de los negocios: global, digital, muy competitivo, dinámico, complejo, colaborativo.

Admirables “Reyes Soles” que han creado grandes obras. Inmenso reconocimiento. Pero hoy el ecosistema familia/empresa demanda tal cúmulo de capacidades que exceden las de una única persona. Por muy fuera de categoría que ésta sea. Piénsalo. Va a resultar clave para la continuidad transgeneracional de las empresas familiares.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

 

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