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¿Qué esperamos para la región?

Recientemente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el «Estudio Económico de América Latina y el Caribe. Dinámica laboral y políticas de empleo para una recuperación sostenible e inclusiva más allá de la crisis del COVID-19» en el cual se analiza la evolución de las economías de la región latinoamericana y del Caribe durante los primeros meses de 2021 y se presentan las perspectivas de crecimiento para 2021 y para 2022. Además, la CEPAL examina los factores internos y externos que han incidido en el desempeño económico de la región durante 2020 y la manera en que condicionarán la evolución de su crecimiento económico en 2021 y en los próximos años.

Por otro lado, se examinan las repercusiones de la crisis generada por la pandemia del coronavirus (COVID-19) en los mercados laborales de la región, haciendo hincapié en el impacto diferenciado sobre el empleo de las mujeres y de los jóvenes.

Gráfica 1. Centroamérica: proyecciones de crecimiento económico para 2021 y para 2022 (en porcentajes).

Fuente: Elaboración propia con base en datos de CEPAL (2021).

La publicación indica que las perspectivas de crecimiento económico de los países de América Latina y el Caribe para 2021 fueron revisadas al alza al situarse en 5.9%, mientras que para 2022 las mismas se ubican en 2.9%, luego de que la región registrara una contracción económica de -6.8% en 2020. Dichas proyecciones responden a la mejora de las condiciones externas, a la creciente apertura de las economías a nivel mundial así como a la flexibilización de las medidas de distanciamiento físico pero, principalmente, a una base de comparación muy baja como resultado de la contracción registrada en 2020. En particular, para los seis países de la región centroamericana, el organismo regional proyecta una tasa de crecimiento promedio de alrededor de 5.9% para 2021, mientras que para 2022 se proyecta un crecimiento económico de 4.3%, aunque muestran divergencias entre los seis países de la región centroamericana que reflejan importantes asimetrías en el acceso a las vacunas para enfrentar la pandemia del COVID-19 así como en la capacidad de los Estados para mantener políticas fiscales y monetarias expansivas (ver Gráfica 1).

La prolongación de la pandemia así como su intensificación en los primeros meses de 2021 son las razones que han impedido recuperar con fuerza el nivel de la actividad económica en la región, de conformidad con la CEPAL. Y es que, con datos al primer trimestre de 2021, la información evidencia que solamente se ha recuperado alrededor del 41% del nivel de la actividad que se perdió en 2020 como consecuencia de la interrupción de la cadena de producción de las empresas, el confinamiento de la población y las restricciones impuestas sobre determinados sectores de la actividad económica para frenar la expansión de la pandemia. Además, el repunte de casos que se ha registrado han prolongado las dificultades para desarrollar las actividades de producción, principalmente en el sector de servicios, sobretodo en un contexto en el que los sectores productivos ya se encuentran debilitados.

Derivado de lo anterior, la recuperación de la actividad económica en la región será dispar pues la misma responderá, en gran medida, al nivel de especialización de cada país para adaptarse a la denominada «nueva normalidad» así como al grado en el cual se han visto afectado sus principales socios comerciales. De esa cuenta, Panamá tiene una mayor resiliencia que el resto de los países  centroamericanos debido a la recuperación del comercio mundial (el cual se espera que crezca alrededor del 8% en 2021, de conformidad con datos de la Organización Mundial del Comercio), mientras que para Nicaragua continúa proyectándose cifras modestas de crecimiento como resultado de una insuficiente inversión, de bajos niveles de creación de empleos, así como por la crisis política que se ha agudizado en los meses recientes.

Debido a que la evolución de la pandemia ha marcado el ritmo de recuperación de la actividad económica, se ha generado una disminución del consumo y un descenso de la inversión (tanto a corto como a mediano plazo), por lo que se ha generado una caída en el nivel de empleo y de los salarios reales (ante el repunte observado también en la inflación total). Cabe resaltar que las restricciones de movilidad implicaron una gran pérdida del empleo informal y entre trabajadores de menor nivel educativo, lo cual evidenció y profundizó las limitaciones de la calidad del empleo. Por tanto, la crisis que provocó la pandemia aumentó el riesgo de mayores desigualdades entre los países y dentro de cada país, por lo que es preciso que se implementen medidas orientadas a evitar las divergencias que profundizan dichas desigualdades.

La publicación a la que se hace referencia evidencia la necesidad de realizar cambios estructurales, principalmente en los mercados laborales, pues la naturaleza y dimensión de la crisis actual plantea retos grandes a los gobiernos de la región para que se realicen esfuerzos significativos para atenuar el impacto sobre la población, sobre todo a la más vulnerable y desprotegida. De esa manera, se deben impulsar políticas destinadas a la protección del empleo y creación de nuevos puestos de trabajo pero también mediante la implementación de políticas fiscales, monetarias y financieras que apoyen a los sectores productivos de las economías.

Además, se deben implementar políticas que protejan el empleo de mujeres y jóvenes al ser estos los grupos más vulnerables y afectados por la crisis actual. Finalmente, es preciso crear políticas de protección social para los hogares que tengan un efecto directo sobre sus ingresos, lo cual atenuaría en cierta medida los efectos negativos sobre el empleo pero también genera un apoyo para los grupos más golpeados por la actual crisis. Sin un piso de protección social que asegure las necesidades básicas de la población, difícilmente podremos tener una fuerza de trabajo que sostenga el proceso de recuperación que es necesario para garantizar el bienestar de las economías de la región.

Carlos Alvarado Mendoza
Coordinador de Relaciones Académicas del Instituto.

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