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Competencia

Elementos de medición de impacto de la Política de Competencia, el caso salvadoreño

Autor: Edson Magaña*, @MaganaEd

La leyes “antitrust” están aquí para quedarse, y la cuestión práctica que debemos resolver es cómo administrarlas mejor; de manera más racional, con mayor precisión, rapidez y eficiencia.[1]

El objeto de la Ley de Competencia es promover, proteger y garantizar la competencia, mediante la prevención y eliminación de prácticas anticompetitivas que, manifestadas bajo cualquier forma, limiten o restrinjan la competencia o impidan el acceso al mercado a cualquier agente económico, a efecto de incrementar la eficiencia económica y el bienestar de los consumidores[2].

Desde esa óptica, es posible medir el impacto de las políticas de competencia[3], la intensidad con que se llevan a cabo, la efectividad de las mismas, e incluso, el tamaño del mercado. La evaluación puede realizarse, por un lado, de acuerdo a resultados empíricos objetivos, por medio de estadísticas e indicadores cuantitativos que reflejen los resultados de la gestión[4], el número de casos ejecutados, la cantidad de multas impuestas, el cálculo del mercado dominante etc., que la autoridad de competencia ha llevado a cabo desde su nacimiento y cómo esos resultados han variado en el tiempo impactando a la economía, al mercado, a los consumidores, a los precios, etc.

Por otro lado, es posible medir el impacto por medio de indicadores cualitativos de percepción[5] y apreciación que el país ha ido desarrollando respecto a la política de competencia, la Ley, su objeto, su reglamento, sus resultados y el papel que juega la autoridad de competencia a nivel nacional, entre otros.

Con  base en lo anterior, el objetivo de este artículo es realizar un análisis del impacto que en El Salvador ha tenido la política de competencia, llevada a cabo por la Superintendencia de Competencia, medido por indicadores de percepción. Para ello se tomará como referencia el Índice de Competitividad Global (ICG)[6] en el sexto pilar denominado “Eficiencia del Mercado de Bienes” y sus respectivas subdivisiones.

El ICG desarrollado por el Foro Económico Mundial es publicado anualmente desde el año 1979 y, en términos generales, calcula la habilidad que tienen los países para generar prosperidad, la cual depende de la eficiencia en el uso de los recursos. El índice está dividido en pilares, los cuales evalúan una cantidad de instituciones, políticas y factores que definen ciertos niveles de bienestar económico sostenible a corto y mediano plazo.

De acuerdo con el  reporte 2014-2015, El Salvador se encuentra en la posición 9 de la clasificación de los países de América Latina con un valor o nota del ICG de 4.0[7] (ver tabla 1), colocándose en la posición 84 a escala mundial dentro de los 144 países incluidos. Dicho Resultado refleja un avance para El Salvador escalando 13 posiciones arriba de lo alcanzado en el ICG 2013-2014. Las mejores notas del índice global según el último reporte a nivel latinoamericano fueron: Puerto Rico (4.6), Chile (4.6), México (4.3), Perú (4.2) y Colombia (4.2).

Al interior del ICG se encuentra el sexto pilar referido a la “Eficiencia en el Mercado de Bienes”, en el cual El Salvador se sitúa en la sexta posición dentro de los países latinoamericanos con una nota de 4.4, correspondiente a la posición 55 a nivel mundial. Este mismo análisis puede realizarse para el rubro “Competencia” y su subdivisión “Competencia Doméstica”.

Tabla 1: Principales indicadores de competencia del ICG, valor y posición en la clasificación a nivel latinoamericano para el caso salvadoreño.

tabla-01

 Fuente: Elaboración propia con base a información del Informe de Competitividad Global 2014-2015
*El número en paréntesis corresponde a la posición de El Salvador a nivel mundial.

De la Competencia Doméstica o local se derivan 8 subdivisiones de las cuales, para este análisis, se eligieron los tres indicadores más importantes: a) Efectividad de la Política de Competencia, b) Tamaño del Mercado Dominante y, c) Intensidad de la Competencia Local.

Con base en los resultados obtenidos, se observa que El Salvador se encuentra muy bien evaluado  y en buenas posiciones en los indicadores expuestos en la tabla 1, esto se manifiesta en el hecho que -de los 20 países de Latinoamérica[8]-, se ubica en el top 10 del ranking, a excepción del indicador Intensidad de la Competencia Local, en el cual se sitúa en la posición 11. Notables resultados, considerando la reciente puesta en marcha de la Ley de Competencia, comparada con otros países de la región[9].

Para calificar los pilares y sus subdivisiones, el Foro Económico Mundial extrae sus datos de dos fuentes, de organizaciones internacionales y fuentes nacionales, y de su propia Encuesta de Opinión Ejecutiva. Esta última ha sido la fuente de respuestas para calificar los tres indicadores de competencia que se analizan en este artículo.  La metodología estadística para la recolección de datos se realizó a través de una muestra, por lo que los resultados obtenidos y su interpretación dependen en gran medida del tipo de muestreo realizado y de los sujetos encuestados.

En este sentido, la pregunta que atañe a cada uno de los tres indicadores se calificó a partir de las respuestas agregadas que cada encuestado, y parte de la muestra, efectuó en la Encuesta de Opinión Ejecutiva.

A continuación se presentan los tres indicadores bajo el rubro Competencia Doméstica, se vincula cada uno de ellos con la pregunta efectuada a partir de la Encuesta de Opinión Ejecutiva, se relaciona con la calificación obtenida y se analiza – a partir de los resultados de la muestra – la percepción que en El Salvador se tiene, durante el periodo 2014-2015, sobre la política de competencia:

a) Efectividad de la Política de Competencia. En su país, ¿en qué medida es promovida la política de competencia?: De los mejores resultados obtenidos a nivel latinoamericano, sobrepasado solamente por Puerto Rico, en El Salvador se percibe que se realiza una buena política de competencia pues se obtuvo la privilegiada segunda posición con una calificación de 4.7 (el valor de 1 significa que no promueve la competencia y el valor de 7 promueve efectivamente la competencia).

b) Tamaño del Mercado Dominante. ¿En su país cómo caracterizaría la actividad empresarial?: Se aprecia que existe un considerable tamaño del mercado dominante. El resultado arrojó un valor, 4.2 (el valor de 1 reflejaría que está dominado por pocos grupos empresariales y 7 que está distribuido entre muchas personas). Esta percepción posiciona a El Salvador en un segundo lugar a nivel latinoamericano, sobrepasado solamente por Puerto Rico.

c) Intensidad de la Competencia Local. ¿Cómo es la intensidad de la competencia en el mercado local?: De acuerdo a los resultados, se considera que el país tiene un buen desempeño en cuanto a la intensidad de la competencia. Como nota, se obtuvo un valor de 4.8 en este indicador (un valor de 1 determina que no es intensa en lo absoluto y 7 extremadamente intenso), ubicando a El Salvador en la posición 11 en América Latina y 89 a nivel mundial.

En conclusión, los encuestados de la muestra consideran que durante 2014-2015 el país ha evolucionado satisfactoriamente en el tema de competencia, pues el impacto, en cuanto a la percepción y apreciación ha sido positivo; lo cual es un incentivo para aumentar la eficacia y la eficiencia de las políticas de competencia, y conducir a mejores resultados para el mercado y los consumidores, generando un mayor bienestar y crecimiento económico para el país.

Sin embargo, aunque los indicadores de percepción analizados parecen vislumbrar un escenario optimista para El Salvador en cuanto al tema de competencia, es necesario medir el impacto de las políticas de competencia no solamente por medio de métodos cualitativos de apreciación o sentimiento subjetivo, sino también a partir de indicadores cuantitativos y de los resultados empíricos obtenidos a través del trabajo realizado por la autoridad de competencia; ambas mediciones de impacto -cualitativo/cuantitativo- y su comparación generaría una visión más objetiva del tema.

  • Los comentarios en este artículo expresan la opinión del autor –

  • Economista  y catedrático con especialidad en métodos cuantitativos, actualmente fungiendo como Investigador de Prácticas Anticompetitivas en la Intendencia de Investigaciones de la Superintendencia de Competencia de El Salvador (SC).

[1] Traducción propia tomada del prefacio del libro de Richard A. Posner, Antritrsut Law, 2ª Ed.

[2] Artículo 1 de la Ley de Competencia de El Salvador.

[3] Este artículo se limitará a hablar solamente de algunos de los elementos que a criterio personal del autor pueden utilizarse  para medir el impacto de las políticas de competencia.

[4] Ver comunicado de prensa: “SC Informa resultados de gestión 2014”. Link: http://www.sc.gob.sv/uploads/C-28-14.pdf

[5] De acuerdo a la RAE la percepción se define como la sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos.

[6] El Informe de Competitividad Global 2014-2015 evalúa el panorama de competitividad de 144 economías, proporcionando información sobre su productividad y prosperidad. Dicho informe continúa siendo la evaluación mundial más completa de en temas de competitividad.

[7]indica cuán bien o mal está un país en una dimensión determinada respecto a la escala de medición del 1 al 7 y, respecto a la calificación promedio de los países en esa dimensión. Pero además, nos permite observar, cómo ha evolucionado un país en determinada dimensión, comparado con los años anteriores.

[8] Se exceptúa Cuba

[9] La primera Ley de Competencia en El Salvador fue aprobada el 26 de noviembre de 2004, entrando en vigor el 1 de enero de 2006

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