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Superintendencia de Competencia
Competencia

Hasta las remesas se benefician de la sana competencia

Por Blanca Geraldina Leiva Montoya*

Los salvadoreños que residen en Estados Unidos cuentan con una variedad de empresas que prestan el servicio de transferencia de dinero (Western Union, MoneyGram, Nexxo, Viamericas, Dolex, Wells Fargo, Vigo, etc.) hacia sus familiares en El Salvador, mediante puntos de retiro en bancos, agencias, supermercados y otras empresas de transferencias electrónicas o dinero rápido que funcionan en nuestro país.

En el año 2008, El Salvador tenía casi el 16%[1] de su población nacional viviendo en Estados Unidos; mientras que, para el 2010 ese porcentaje creció a 20%[2]. Otras cifras oficiales apuntan a que cerca de 2.5 millones de salvadoreños viven en ese país norteamericano.

Sin querer precisar el número de inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos, es innegable que este fenómeno ha generado grandes flujos de remesas familiares con tendencias crecientes anuales que alcanzaron un 16.2% del PIB del país en 2013 (US$3,969.1 millones), incidiendo positivamente tanto en el ingreso de las familias[3] como la economía nacional, al grado que en 2012 el Banco Mundial ubicó a El Salvador como el décimo país del mundo con mayor peso de las remesas en relación al PIB[4].

El mercado de esas remesas representa un ítem digno de analizar en materia de competencia, y así se hizo en la Cumbre Sea Island 2004 cuando el G-8 y los países en desarrollo acordaron ciertas medidas para reducir el coste de los servicios de remesas internacionales. Crearon un grupo de trabajo que elaboró los principios para la provisión de esos servicios, a efecto de garantizar seguridad y eficiencia mediante mercados transparentes, accesibles, sólidos y abiertos a la competencia. Según el Principio General 1 para Remesas, este mercado debe ser transparente y ofrecer una adecuada protección al consumidor.

Esa iniciativa sirvió para que en 2012 el CEMLA, el FOMIN y el BM lanzaran el sitio enviacentroamerica.org, una herramienta gratuita en línea que ofrece información detallada y actualizada mensualmente de cuánto cuesta enviar dinero desde Estados Unidos a Centroamérica y República Dominicana, lo cual permite comparar y hacer transparentes los costos calculados con base en montos de US$200 y US$500.

El monitoreo de precios en un mercado es una conducta natural pero los fines de su uso pueden hacer la diferencia en las condiciones de competencia que presenta. El objetivo de la transparencia debe ser que se incremente la rivalidad de los ofertantes y mejoren las condiciones para el consumidor. Debería comportarse como una subasta pública con ofertas de precios a la inversa, donde el cliente pregunta ¿quién ofrece menos precio, mejor calidad, más condiciones a favor?

La optimización en las condiciones de competencia en el mercado de remesas constituye un esfuerzo al que deben seguir apostando países en desarrollo, pues la importancia de esto en su economía es un punto en ascenso. Si como lo planteó el Banco Mundial en un comunicado de prensa del 2012, los salvadoreños en Estados Unidos pagan en promedio aproximadamente US$12 por cada US$200 enviados (6% del monto enviado), ahorrarse un punto porcentual en el costo del envío de sus remesas equivaldría a un ahorro anual para los inmigrantes remitentes, y este ahorro puede servirles a nuestros compatriotas en el extranjero, o bien aumentar el monto de su remesa para sus familiares en El Salvador, traduciéndose esto en un beneficio para la economía nacional.

Pero ese ahorro no es automático sino producto de mejorar las condiciones de competencia. El tipo de cambio y las comisiones aplicadas a las remesas son elementos que influyen en el precio a pagar, y por ello la provisión del servicio de remesas, como cualquier otro mercado, funcionará en condiciones óptimas de competencia si existe, entre otros factores, disponibilidad de información, pero además cuando ésta es utilizada por los proveedores para competir con sus rivales y no para coludirse bajo la estrategia poco creativa del “líder-seguidor”.

El sitio web al que me refiero es un ejemplo positivo que podría favorecer los números en las remesas que los salvadoreños envíen, pues la transparencia del mercado permite conocer el método y rapidez de transferencia y la comisión del proveedor, siendo esto importante pues muchos remitentes utilizan canales de envío informales como los encomenderos y familiares por factores que, en algunos casos, pueden ser equiparados o superados por el sector de instituciones formales dedicadas a ese rubro, como ocurre con aspectos de rapidez, seguridad y a veces precio.

Definitivamente, la sana competencia exige que las empresas y los consumidores cuenten con información transparente y accesible que permita comparar precios y otras condiciones que influyen en la decisión tanto de la oferta –ideando maneras para mejorar a sus rivales y atraer más clientes– como de la demanda –escogiendo el proveedor que más le convenga–. Esta premisa que parece tan abstracta cobra sentido práctico cuando la pensamos en mercados concretos, sobre todo cuando éstos representan para el país un punto de honor en su economía, como es el caso del mercado de remesas; esas que envían nuestros compatriotas, que no solamente llenan los números de un país, sino muchas necesidades de familias salvadoreñas. Hasta en esto la libre competencia tiene sus bondades siempre que las herramientas que ella ofrece sean utilizadas de buena fe por los agentes económicos.

– Los comentarios en este artículo expresan la opinión del autor-

 

* La autora es Abogada y Notaria de la República de El Salvador. Actualmente labora en la Intendencia de Investigaciones de la Superintendencia de Competencia de El Salvador, y anteriormente se desempeñó como asesora jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores y como colaboradora de la Sala de lo Constitucional.

 

[1] Morales Gamboa, Abelardo; Kandel, Susan; Ortiz, Xenia; Díaz, Oscar; Acuña, Guillermo (2011); Trabajadores migrantes y megaproyectos en América Central; PNUD/UCA; San Salvador; ISBN: 978-99923-55-43-5; pág. 37. Fuente indirecta: SIECA, 2010 y Estado de la Nación, 2008.

[2] Según el informe de “Estimación de migrantes salvadoreños en el exterior” elaborado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), en cooperación con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en El Salvador.  http://www.rree.gob.sv/index.php?option=com_k2&view=item&id=3680:cancilleria-recibe-informe-sobre-estimacion-de-migrantes-salvadorenos-en-el-exterior&Itemid=955. Según estadísticas de censos en Estados Unidos, la cifra de salvadoreños en Estados Unidos rondea los 1.3 millones, tal como puede leerse en el sitio http://www.migrationpolicy.org/article/beyond-remittances-reframing-diaspora-driven-development-el-salvador.

[3] Xiomara de García, Morena de Palacios; CARACTERÍSTICAS DE LOS REMITENTES DE REMESAS FAMILIARES DESDE ESTADOS UNIDOS; Departamento de Balanza de Pagos Gerencia de Estudios y Estadísticas Económicas del Banco Central de Reserva.

[4] Xiomara Carolina Hurtado Morena Orantes de Palacios, Remitentes y remesas familiares desde Estados Unidos: Una aproximación a las remesas en especie, BANCO CENTRAL DE RESERVA DE EL SALVADOR, ISSN 1813 ­ 6494, Documentos Ocasionales No. 2014-01

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