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Manuel Bermejo
Comercio

Educación y empresa familiar

Estimadas familias empresarias,

Tengo cada días más claro que la EDUCACION,  con mayúsculas, es la gran palanca de progreso de las sociedades modernas. Transitamos por la sociedad del conocimiento, donde el talento es el gran recurso escaso. El talento se perfila a través de la educación desde edades tempranas. Creo en la educación que aporta nuevas herramientas, más adaptadas a un mundo diferente, que impregna a los jóvenes de actitud emprendedora, y que forma en valores como la ética, la honestidad o el espíritu de trabajo y superación.

Pongo en valor la educación como vector de transformación hacia una sociedad más emprendedora y, por tanto, con más oportunidades, más libre y mejor en suma.

Más allá de este planteamiento general, la educación también va a jugar un papel central para el futuro de las familias empresarias.

Para empezar la educación de los miembros de familias empresarias debe perseguir que estos tengan condiciones de empleabilidad. A partir de lo cual podrán tomar decisiones más racionales sobre su hipotética incorporación a la empresa familiar… o no. No hay situación más patética que las luchas de poder fratricidas que esconden, en el fondo, la imposibilidad de empleo fuera del negocio familiar. En sentido contrario nada mejor que contar en la empresa con familiares bien cualificados, bien para aportar como ejecutivos o desde otras posiciones..

Por otro lado, la educación es clave para que los miembros de familias empresarias puedan desarrollar su cometido con las mejores capacidades posibles. Bien para ser accionistas responsables, o responsables miembros de los órganos de gobierno o directivos responsables o para acometer cualquier otra tarea, como por ejemplo las acciones de filantropía cada vez, afortunadamente, más presentes en los objetivos de muchas familias. La educación para las familias empresarias debe ayudarles a afrontar mejor preparados las transformaciones que deben abordar para adaptarse a una realidad que evoluciona, tanto en el plano familia como empresa.

También hay que educar en valores. Para que principios como la altura de miras, la generosidad o la lealtad impregnen siempre los debates sobre asuntos de negocio o familia. Con este prisma será más fácil desarrollar comportamientos que ayuden a los necesarios consensos tan necesarios en el devenir del ecosistema familia/empresa.

En definitiva, el control familiar ejercido por familiares bien preparados, comprometidos y alineados con los valores es fuente de extraordinaria ventaja competitiva que explica las múltiples evidencias del mejor desempeño de algunas grandes corporaciones familiares en comparación con sus pares no familiares. Son un ejemplo a seguir.

Por todo este conjunto de razones, siempre que tengo oportunidad, les sugiero, con particular entusiasmo, a las familias empresarias que, si sus negocios generan rentabilidad, usen una parte de esas utilidades para constituir fondos para educación. Fondos cuya gestión es una de las principales tareas de los consejos de familia desde mi particular óptica y comprensión del gobierno familiar. Fondos que deben servir desde, para garantizar la buena educación de las siguientes generaciones, o para crear una escuela de accionistas o para facilitar la actualización de familiares que ocupen posiciones directivas o a nivel de gobierno.

Invertir en educación es hacerlo en la sostenibilidad futura de las empresas familiares. Cuestión, por tanto, de la mayor relevancia.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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