Planeemos nuestro futuro financiero

Ingresado 07. Ene, 2010 por mfonseca en General

Por: Marcelo Suárez Castillo. CFA, MEE.

planearEn toda víspera de año nuevo, las personas reflexionan y replantean sus prioridades para el futuro.  Es un tiempo oportuno para revalorizar nuestras metas personales y familiares a nivel espiritual, emocional y económico.  Sobre este último, resulta importante trazar nuestros objetivos financieros, sin perder de vista el entorno que nos rodea. 

Cada persona tiene objetivos financieros únicos que están en función de sus necesidades de corto y largo plazo.  De ahí que todo proceso de planeación financiera inicia con la definición de metas en diferentes momentos de nuestras vidas: la adquisición de una casa de habitación, la educación universitaria de nuestros hijos, los planes de viaje anuales y otras formas de entretenimiento, los años de retiro y vejez y las coberturas de seguros médicos y de vida, entre muchos otros.  

No es extraño que tengamos múltiples metas simultáneas, pero lo importante es fijarles diferentes horizontes de tiempo, de tal forma que tengamos un orden estructurado para cumplirlas. 

Cada meta tendrá su prioridad en un momento dado, y esa prioridad irá redefiniéndose conforme transcurra el tiempo y cambien nuestras circunstancias económicas. 

Las metas financieras son afectadas por nuestro perfil de riesgo; es decir, qué tan aptos estamos para tomar más, o tomar menos, riesgos de inversión.  El perfil de riesgo se define en función de dos factores: nuestra capacidad y nuestra voluntad de aceptarlos. 

La capacidad tiene que ver con la edad y la solvencia económica.  Por ejemplo, una persona de 30 años de edad tiene mayor capacidad de tomar riesgos que alguien de 70 años, puesto que dispone de un horizonte de inversión más largo.  O bien, si hay dos personas de 40 años de edad, la de más recursos o patrimonio tendrá una mayor capacidad.  Por otro lado, la voluntad de tomar riesgos se caracteriza por nuestra actitud en manejar la incertidumbre.  Hay personas más conservadoras, mientras hay otras con más “apetito” a tomar riesgos, independientemente de la edad y los ingresos financieros.    

Cuando tenemos una diferencia entre nuestra capacidad y voluntad de tomar riesgos, siempre debemos actuar en base a la menor de ellas.  Si la capacidad es alta, pero la voluntad es conservadora, entonces respetaremos nuestra voluntad.  Si la capacidad es baja, pero la voluntad es alta, entonces respetaremos nuestra capacidad.  Lo ideal es que ambas estén alineadas pero, si no lo están, debemos honrar la menor de ellas.

Durante el proceso de planeación financiera, debemos prestar atención al “día a día”, o las necesidades operativas del presupuesto familiar, que hacen “funcionar” a nuestro hogar: alimentación, colegiaturas, servicios públicos y muchos otros.  Lo importante es cuidar una operación solvente a corto plazo y, a la vez, disciplinarnos en ahorrar para acercarnos gradualmente a la consecución de nuestras metas financieras de largo plazo.

En fin, como propósito de año nuevo, seamos capaces de planear nuestros objetivos financieros, conocer nuestro perfil de riesgo y cultivar el hábito del ahorro, cubriendo a cabalidad los diferentes compromisos mensuales, de tal forma que seamos tanto previsores de nuestro futuro como responsables de nuestro presente.

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