¡Los numeritos hablan!

Ingresado 05. Feb, 2010 por mfonseca en General

Por: German Retana

¿Es usted un buen miembro de su equipo? ¿Hace una labor ejemplar como líder del mismo? ¿Realmente es un magnífico compañero de trabajo? ¿Goza de una excelente calidad de relación  familiar? Si respondió positivamente, pregúntese: ¿Cómo lo sabe? ¿Cuándo fue la última vez que, en verdad, midió o constató la validez de sus respuestas?

Lo normal es que hagamos suposiciones para responder este tipo de preguntas, las cuales podrían estar más guiadas por el deseo de considerar ciertas nuestras valoraciones que por la evidencia real. Incluso, es factible que evitemos medir detalladamente esas presunciones ante el riesgo de decepcionarnos al conocer los datos. Por supuesto, la intuición juega un papel significativo al creer que, por ejemplo,  somos buenos haciendo nuestro trabajo, pero si agregamos la medición de la satisfacción de los demás por nuestro servicio y relaciones, estaremos actuando sobre bases mucho más sólidas.

Las empresas modernas están intensificando la cultura de medición, el uso de indicadores de gestión y la rendición de cuentas en forma cuantitativa, en aspectos que antes se consideraban meramente cualitativos. Las suposiciones se están haciendo a un lado frente al ejército de los números. Como indica el Dr. Pedro Mendoza: “Todo lo que se hace se puede medir, sólo si se mide se puede controlar, sólo si se controla se puede dirigir y sólo si se dirige se puede mejorar.”

La excesiva dependencia de las suposiciones conduce a negar realidades, a ser sordos ante las advertencias y a justificar decisiones erróneas. En cambio, la pasión por la medición reduce el conformismo, disipa la ambigüedad, eleva la apertura a los retos verificables y nos hace reconocer que siempre podemos dar y darnos más.

Así, antes de suponer el nivel de la calidad de su labor en su equipo, haga una prueba: solicítele a sus colaboradores, jefes y compañeros que califiquen numérica y minuciosamente el grado de satisfacción que tienen con sus actitudes y conductas visibles. ¡Cuidado se lleva una sorpresa!

Miguel Ruiz afirma que “tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto…Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas.” Las decepciones y amarguras surgen cuando esas suposiciones caen ante el peso de los hechos, de lo real. Los excesos de confianza en nuestras capacidades o la baja autoestima por creernos menos hábiles de lo que en verdad somos, nacen, en igual modo, de las suposiciones, Ellas constituyen, además, una fuente de muchos conflictos innecesarios y relaciones complicadas.

¿Por qué especular, imaginar o suponer, si tenemos la opción de preguntar, medir y verificar?

One Comment

Patricia Sotelo

09. Abr, 2010

Hola German, a traves de un compañero de trabajo y ex-alumno tuyo, he leido tu publicación.
Me ha caido como anillo al dedo para poder llegar a mis colaboradores, tengo un equipo de 23 personas, y me has dado la ayuda que necesitaba.
Aprovechando que estas al tanto, existe alguna encuesta tipo que pueda adecuar para esta medición.
Estaré revisando tu respuesta para utilizarla lo antes posible :)
Gracias
Patricia Sotelo

Dejar repuesta