Hans Christian Schrei

LA ARQUITECTURA Y LA SALUD

Por: Hans Christian Schrei

 

Dando vueltas por la red me encontré con un artículo que mencionaba el “síndrome del edificio enfermo”. Escéptico como soy, me reí un poco y pensé que se trataba de uno de esos nuevos desarrollos en recursos humanos. Resulta ser que el ambiente físico en el que nos encontramos puede tener un impacto fuerte sobre la salud, lo cual no es ninguna sorpresa…

Lo que sí resulto muy interesante es la gran cantidad de documentación sobre el tema y su relación con la arquitectura en sí: un edificio impecablemente construido y mantenido, pero con una arquitectura mal planeada puede contribuir el deterioro de la salud de sus ocupantes, usualmente a través de aire mal ventilado, que, con el tiempo, se carga de gérmenes y químicos nocivos, especialmente a través de sistemas de aire acondicionado mal planeados y de sótanos de parqueo con ventilación y circulación poco eficiente. Y siempre que hay un problema de ecología o de salud, hay un problema financiero, porque un edificio lleno de empleados con salud menos que optima es un edificio que no está rindiendo lo que podría.

Cuando un edificio con arquitectura de baja calidad (es decir, arquitectura más bonita que funcional) se ha construido, no queda más que gastar muchísimo dinero en equipos que activamente contrarresten el problema que un par de ajustes al diseño hubieran podido corregir. Estos son caros, usualmente ruidosos y, si interesa, pésimos para el ambiente (Las compañías que los venden dirán que no, que son eficientes. La realidad es que  si se podría haber evitado usarlos en primer lugar, hay una gran eficiencia).

Pero por el contrario, si aún estamos a tiempo de elegir la mejor opción para invertir, hay unas cuantos temas que podemos revisar para asegurarnos de que esta inversión será buena para nuestro bolsillo, nuestra salud, y el ambiente.

Primero, los materiales usados en el edificio, especialmente en los acabados. Muchos plásticos y pinturas, por ejemplo despiden partículas nocivas… por ejemplo, ciertos tipos de alfombra.

Luego queda asegurarse de que el diseño del sótano, áreas comunes y  circulaciones sea el óptimo, sobre todo en relación a la densidad de población que se espera que tenga el edificio. Este es un dato que el desarrollador debe tener, pues influye gravemente en temas como elevadores, parqueos, aires acondicionados y presión de agua.

Por último, es importantísimo entender el programa de mantenimiento que se espera aplicar en el edificio una vez esté construido, sobre todo en esos rincones que no se ven, tales como planta de tratamiento de aguas, cableados y plantas telefónicas. Un programa que no sea claro, o peor aún, que no esté definido, debe ser una señal de alerta para el potencial comprador.

Publicada: 26, de octubre, de 2011 En: Inmobiliaria

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